Sinuhé, el egipcio
Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros.
De esta forma comienza Sinuhé, el egipcio y rasgaré mis vestiduras si alguien no admite que este libro es digno del mismísimo Atón.
Aunque se encuentre fuera de mi temática de lectura habitual he disfrutado mucho con este libro donde el propio Sinuhé, el solitario, nos relata toda su ajetreada y complicada vida en la que estuvo acompañado de esclavos, artistas, reyes y faraones. Sus aventuras y desventuras lo llevan a distintos países en los que se forman su carácter y sus habilidades en medicina. Posiblemente, hasta el día de hoy, el mejor libro que me han regalado.
